miércoles, 23 de mayo de 2007

Descubrí que el amor no lo puede todo.

El amor plasmado en los poemas son sólo la verdad de un profundo sueño,

pero un sueño al fin.

Ingenuo de mi, toda mi vida creí que el amor era el motor del mundo,

y ahora se que simplemente son chispas que alegran y de vez en cuando,

le dan un plus a la vida.

Cómo pude creer que lo podía todo.

Un soñador, eso es lo que soy, corrigiendo,

lo que era. Haber topado con un muro de aromas,

de recuerdos, con sabor a ella, a su sexo, y a un rudo despertar.

Impactarse de frente con una muralla que es infinita a cada uno de sus extremos,

y tan alta como el cielo.

Es un dolor que fluye tan dulce y tranquiliza,

que termino aceptándolo más rápido que si hubiera sido traición o muerte.

El amor mueve montañas, sí, pero viene en envases pequeños.

Un fuego que consume sin ardor, bellamente destructivo es el amor,

creada a imagen y semejanza de las diosas, igual de temible que ellas.

Un mal que abrazas con placer.

Un mal necesario.

El hombre puede intentar saber como es la mujer,

y nunca lo logrará, excepciones habrá,

pero la mujer sabe como es el hombre, siempre.

Temible.

Durmiendo con el enemigo.


Resposida se Silvia colmenero



....descubrir que el amor no lo puede todo, que viene

en envases pequeños, que es ta sólo la verdad de un

profundo sueño...


en veces he gritado fuerte, reclamándole a la vida

semejante revelación; he llorado bajo y pisado fondo,

he perdido el rumbo al ver la última fuerza de mi

nombre caer al precipicio...cuando el amor no lo puede

todo.

Entonces uno se queda ahí, vièndolo caer, al amor

vencido, para luego regresar a casa y verter desde una

taza de café, una copa o un tarro, la desdicha en los

labios.... para olvidarlo todo. Y la noche es la

pesadilla ingrata del recuerdo, y la memoria atando

cabos y uno comprendiendo todo.


...ya es un nuevo día, el sol se ecuentra donde

siempre a pesar de las tenúes nubes, las aves trinan

para sí solamente. El amanecer no fue epístola para el

desdichado, ni son las flores la esperanza última. No.

La vida es igual que ayer...

y sin embargo ha nacido una fuerza, una que sólo es al

interior.

El amor no lo puede todo, ha caído al precipicio, ha

sido vencido, y a pesar de todo, uno sigue aquí...

El amor no lo puede todo, pero el hombre siempre

puede amar... y esa posibilidad eterna, nos hace aun

más fuertes que el amor, capaces de todo, invencibles

ante todo a excepción de la muerte...


La vida es igual que ayer, y el amor va de caída,

hacia la nada...

y entonces uno sigue caminando, sereno, confiado en

que pronto, esa caida eterna del amor al precipicio

que recordamos ahora, será una caída sentida de golpe,

un nuevo puño al corazón, una nueva fragancia, otro

sexo, que será en sí mismo, el amor al que uno

encontró indefenso y derrotado...

más no habrá rencor... el alama curtida de vida estará

preparada para entrar en la lucha de nuevo, e incluso,

para ver al amor, derrotado de nuevo y seguir

caminando cuando el día sea igual que siempre.


Animo!

El amor nunca es más fuerte que uno mismo.


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